sábado, 15 de marzo de 2025

BUDAPEST - Rubik Ernő

 



Regreso tras pasar unos días en Budapest, una ciudad, un país (si quieren) que me impresionó grandemente y por:

-. La arquitectura de sus edificios, por la que alcanzó a merecer el apodo de "La pequeña París".

-. El patriotismo de los húngaros, que, desde el prisma de unos españolitos, de quienes podría decirse que hemos renegado de nuestra bandera, nos parecerá encumbrado. Esta característica de los húngaros les conduce también a idolatrar a quienes, compatriotas suyos, alcanzaron fama y prestigio paseando el buen nombre de su país a lo ancho de la aldea global.

-. La piratería de sus taxis: algo demencial, así que cuidado: pidan recibos, tickets y  cuanto fuera necesario.

Volviendo a los embajadores de Hungría por el mundo, en realidad no son más de los que pudiera tener cualquier otro país, aunque pesan mucho, por lo que hablaremos de algunos de ellos a lo largo de próximas ediciones de FORELATOS...

Hoy citaremos a Rubik y a su cubo mágico, un objeto emblemático a lo largo de las últimas décadas, diseñado por Rubik Ernő*; escultor, arquitecto y diseñador de la Escuela de Artes Comerciales de Budapest, quien aún vive, desde sus muchísimos años.

En su cubo caben la friolera de: 

43.252.003.274.489.856.000 combinaciones...

¡Como para hacer saltar una mente, por brillante que esta sea...!


*NOTA: el doble acento en Rubik Ernő no es un error: en Hungría existen 14 vocales, siendo el húngaro uno de los idiomas con más vocales en el mundo, por lo que resulta muy difícil de aprender y de pronunciar.



1 comentario:

  1. Ayyyy. Eso de los taxistas es tremendo, lo malo es que se aprende a la fuerza

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