La Gran Sinagoga de Budapest (Dohány) se alza majestuosa a las puertas de lo que fue el ghetto judío, en el que fueron recluidas hasta 70.000 personas y llegaron a fallecer, tan sólo en el primer mes tras el cierre de sus demarcaciones, unas 10.000.
Se trata de la mayor sinagoga de Europa y la segunda más grande del mundo, tras la de Nueva York.
En el exterior de la Sinagoga Dohány, en su parte trasera, se encuentra el parque memorial del holocausto Raoul Wallenberg, en el que se alza el Árbol de la Vida, un sauce llorón de metal creado por Imre Varga, en cuyas hojas están grabados los nombres de muchas de las víctimas judías del holocausto nazi.
El Árbol de la Vida fue erigido en 1991. Su construcción comenzó financiándose a base de donaciones altruistas, siendo una de las mayores la que realizó el actor Tony Curtis (“Con faldas y a lo loco”), cuyo padre era un judío de Budapest.
La idea acabaría corrompiéndose, convirtiéndose en un abultado negocio, en el que cada una de sus 6.000 hojas llegó a costar unos 10.000 Euros.
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