No es fácil crear una marca, por eso, cuando se dispone de una, hay que aprovecharla.
Hace unos días una conocida mía me trajo, de regreso de un viaje a su país, Rumanía, una curiosa botella de vino. Un correcto Cavernet Sauvignon en el que sin dudas, lo que más destacaba, era la etiqueta con una imagen del archifamoso conde Drácula.
Al recibirlo, no pude evitar la broma de comentar, con cierto miedo:
-. ... ¿Pero muerde?
Algo que se me ocurriría más tarde, fue el imaginar que este vino podría ser excelente para elaborar sangrías...
Ya os contaré. Mientras tanto: "Va por Uds.!"
Y puestos a hablar de rarezas en el mundo del vino, sirva esta fotografía de un vino, que parece provenir de los Estados Unidos (más concretamente Connecticut), con un curiosísimo nombre.
La poca, casi nula información que en la red existe sobre este vino, hace pensar que más que probablemente se trate de un fake: pocas palabras más allá de lo perniciosa que resulta la asociación del alcohol con los ansiolíticos.


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