En cemento...
Es una forma de hacer desaparecer un cadáver, a la que se recurrió con frecuencia en una antigüedad en la que ya se emparedaba a los muertos, fundamentalmente a aquellos a los que, por algún motivo, interesaba ocultar.
La evolución de las artes de la construcción nos llevó a fórmulas mucho más sofisticadas, como la de enterrar a un cadáver en cal viva, cemento u hormigón...
Una conocida derivada es la de los famosos "zapatos de cemento" (cement shoes en inglés), muy propia de las películas o novelas negras, en la que colocaban los pies de la víctima en un receptáculo al que se rellenaba con cemento. Una vez fraguado era arrojado al agua (mar, lago, etc...) para que se hundiese y nunca fuese encontrado. De ahí nacieron expresiones como la de "dormir con los peces"...
Respecto de la imagen que hoy nos ocupa, aquella con la que abrimos este capítulo, decir que no es real, como podrá observar cualquier "ojo crítico".
La hora fatal...
El pobre Ubaldo, que protagoniza la fotografía siguiente, falleció a las 09h30 de un martes 14 de mayo, en el año 1968.
Hubo un tiempo en el que, con frecuencia, las lápidas contenían todo este lujo de detalles.
La columna truncada...
La simbología que rodea a la muerte es abundante, aunque habrán de servir estos tres elementos, junto con alguno que otro que mencionamos en el libro, para hacernos una idea de cuanto decimos.
La columna truncada es un símbolo que suele asociarse con la masonería y que representa la vida, el equilibrio entre el cielo y la tierra...
En sí misma pretende hablarnos de una muerte precoz y/o accidentada.


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