sábado, 22 de julio de 2017

Viaje por el frontal de una nevera



“El mundo es un libro y aquellos que no viajan solo leen una página”
San Agustín

El frente de un frigorífico, en mi casa, ilustra perfectamente lo que parece haberse impuesto como afición más arraigada en mi consideración: los viajes.

Gracias a la colección de imanes de nevera que iniciaba hace relativamente muy poco tiempo, con el único pretexto de coger la leche del desayuno o el fiambre de la merienda, tengo ocasión de recordar mis últimas aventuras; porque eso es lo que son los viajes para mí, auténticas convulsiones para los sentidos, lo más parecido a intensas sacudidas en el fango de mi sedimento cultural...


Y por si ustedes se preguntasen por mis destinos favoritos, les diré que son los cercanos de nuestra vieja Europa, sin lugar a dudas...

Ningún otro lugar me resulta más interesante, al menos no por el momento, de cuanto alcanzan a serlo España, Portugal, Francia, Italia, Inglaterra, Alemania o Grecia, en mi pretensión de expandir el conocimiento de nuestra cultura...

Esta, la tendencia a vincular frigoríficos con viajes, ya me viene de lejos, desde antes incluso de plantearme el coleccionar imanes con los que adornar los frontales de las neveras: es algo que se deduce con la sola contemplación de esta imagen de la izquierda, la de uno de los frigoríficos que posee este, el "fresco" que os escribe...

Dicen que Viajar es el único gasto que enriquece: y es precisamente en este, en pocos más, el sentido en el que persigo ser multimillonario... 

“Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales
para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”
Mark Twain



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