miércoles, 22 de marzo de 2017

Museo Fallero



Esta mañana, ya en la calle y dispuesto a ultimar este tour valenciano, anduve apenas veinte metros y decidí parar a un taxi...
-. Buenos días... Vamos al museo fallero, por favor...

El taxista puso cara de órdago a la grande y, sin moverse, me dijo:
-. Ve Ud. esta puerta?
-. Sí...
-. Pues es ahí!
-. Cómo?
-. Que es ese!. Que el museo fallero es ese!.

Cosas que ocurren y que inspiran un simpático: "Tierra... Trágame!"... En su lugar me escuché pronunciar un oportuno: "Es Ud. el conductor más rápido que he conocido!".

Tomar un taxi justo, justo, justo ante la puerta de acceso al destino, pero en la mismísima puerta, eh?!?


Por lo demás, el museo me pareció muy recomendable: la historia de las fallas a través de sus múltiples detalles: pósteres, carteles, óleos de falleras mayores, insignias, ninots indultats, etc...

Hablando de ellos, de esos muñecos que fueron indultados de la Cremá, no resultará difícil entender su indudable evolución en materiales, contenidos y estilos: desde los más realistas, habría de decir naturalistas de antaño, hasta los actuales más caricaturescos, en una clara enfatización de su pretensión más satírica.


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