jueves, 12 de abril de 2018

El novelista de las camelias


Cementerio de Montmartre, estamos ante la tumba de Alejandro Dumas.

El padre había escrito obras inmortales: Los tres Mosqueteros, el Conde de Montecristo, entre otras muchas que le abrieron las puestas del Panteón para los hombres ilustres, en el que se guardan sus restos... 

Pero en esta ocasión hablamos del hijo, que quiso irle a la zaga casi consiguiéndolo... Si bien es cierto que no llegó a tener el éxito de su progenitor, tampoco le iría tan mal cuando alcanzó a gozar del reconocimiento internacional con sus obras, de entre las que claramente cabe destacar La Dama de las Camelias.

La Dama de las Camelias cuenta un hecho real, un romance que el escritor tuvo la suerte de vivir con una joven del París de la época: hablamos de Marie Duplessis, cuyos restos descansan en el mismo cementerio, no muy lejos de aquí.

La del escritor con la cortesana fue una relación llena de altibajos, de reproches y de celos hasta su final, marcado por esta nota, que le escribía Dumas en agosto de 1845:

Querida Marie,

No soy lo bastante rico para amarte como quisiera ni lo suficiente pobre para ser amado como quisieras tú. Olvidemos todo entonces, tu un nombre que debe serte casi indiferente, yo una felicidad que se me hace imposible. Es inútil decirte cuánto lo siento porque tú sabes bien cuánto te amo. Entonces, adiós. Tienes demasiado corazón como para no entender el motivo de mi carta y demasiada inteligencia como para no perdonarme.
Mil recuerdos.
30 de agosto, a medianoche.
A.D.

Tras esto Marie Duplessis siguió acumulando conquistas, algunas cuya popularidad estaría a la altura de la del escritor, como Franz Liszt...

La Dama de las Camelias despertó tal interés y gozó de tal éxito, que alcanzó a ser el máximo exponente del Romanticismo Literario francés, llegando incluso a inspirar el libreto de La Traviata, de Giuseppe Verdi.

Echo de menos un camelio, plantado junto a esta tumba...



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