viernes, 16 de octubre de 2015

El sacrificio del pelícano



La curiosidad es una de las cualidades o defectos más destacables, vaya Ud. a saber de qué hablamos exactamente, de cuantas perfilan las aristas de mi carácter... Todo me resulta potencialmente inquietante y gira en torno a ella, quiero saberlo, conocerlo todo y llegar hasta las raíces de cuanto sea capaz de despertar a esa bestia insaciable... Ya de niño debí de ser insoportable, de los que siempre apostillan cualquier comentario con un "Y por qué?"

Hace poco, a lo largo de una memorable jornada de visita a Talavera de la Reina (Toledo) y en el contexto de una agradable reunión familiar: la que vemos en la foto consiguió captar mi atención, destacando de entre las muchas piezas que esta preciosa Ciudad de la Cerámica alberga...

Una leyenda medieval hizo popular la creencia de que el pelícano hembra era capaz, en momentos de marcada carencia de alimentos, de picotearse el pecho hasta abrir su corazón y poder así nutrir a sus crías con la fuente de su sangre. 



Esta leyenda llevó la analogía a su equiparación con el sufrimiento de Cristo, hasta tal punto que el pelícano se convirtió en un importante símbolo Eucarístico, aunque también se le reviste de esta carga simbólica en otros ámbitos, como el de la Masonería, donde es emblema de caridad, de muerte y de perpetuo renacer de la naturaleza.

De la mano de ambas fuentes, el cristiano y el masón, el tema consiguió abundantísima iconografía, tal y como puede verse en cualquier búsqueda... No obstante, resulta mucho más bella y prefiero quedarme con su clarísima vinculación a la abnegada entrega de la maternidad...


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