miércoles, 9 de mayo de 2012

¿Qué traes, hermano?

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Los que ahora peinamos canas tuvimos la desgracia, o quizá fuese fortuna, de ser una generación de arropados, de sobre-consentidos por unos padres que fueron grandes trabajadores con un pasado de carencias, viviendo épocas de progreso, de un progreso excesivo del que probablemente hoy estemos pagando las consecuencias.

Yo fui un niño mimado hasta el extremo y por el agravante de ser hijo único: la palabra carencia no se habría de inventar para formar parte del que constituiría el esbozo de mi vocabulario... Y por supuesto, esa condición me llevó a ser caprichoso: lo quería todo y enseguida... A tenor de lo que sentencia la expresión castellana: "no se me ponía nada por delante".

Recuerdo que al verme siempre pidiendo, mi abuelo decía que "me había hecho la boca un fraile", apostillando después, en el repetido hábito con el que machaconeaban los abuelos de antaño, que los frailes nunca saludan con un "¿Qué quieres?", sino con un "¿Qué traes, hermano?".

Hace poco presencié un hecho que me me sumió en la ternura de recordar a mi abuelo y esas, las palabras con las que recriminaba mis caprichos: era una apacible mañana de primavera, me encontraba sentado en una terraza de la zona de Puerta de Moros, frente a la que fue casa -hoy museo- en el que supuestamente vivió San Isidro Labrador

Un chiquillo que por su aspecto y acento probablemente fuera rumano, se acercó hasta nosotros para pedirnos la caridad de unas monedas. A continuación fue de mesa en mesa, recorriendo y pasando por todas y cada una de las que constituían las terrazas de la plaza, con una excepción que llamó poderosamente mi atención y que justifica el post que os escribo hoy: esquivó y evitó pasar junto a un grupito de tres sacerdotes sentados, en animada tertulia, en una mesa cercana de la mía.

No conozco los motivos que llevaron al muchacho a actuar de tal guisa, aunque puedo alcanzar a imaginarlos: es probable que al verles pensase algo parecido a un... "¡Con la Iglesia hemos topado!... ¡Quita!, ¡que éstos son profesionales!".



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