viernes, 18 de mayo de 2012

Hijos de Sancho

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"AVISO A LOS ANTIDISTURBIOS: La decisión de desalojar no os pertenece, pero sí la forma de hacerlo, por tanto, si seguís golpeando a la gente con la IRA con la que lo hacéis, el día que os toque a vosotros defender vuestros derechos os habréis ganado el hecho de que NADIE os apoye. 
FIRMADO: Un ciudadano en lucha por los bienes y Servicios Públicos".
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En lo relacionado con lo que constituye el puzzle del 15-M, un movimiento del que celebrábamos el primer aniversario en estos días, existe un número considerable de piezas que no consigo encajarUna de ellas es lo que siempre consideré la relatividad de un escaso fuelle, cuya capacidad para sorprenderme ya tuve ocasión de exponer en anteriores entradas. 
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No entiendo como es posible que existiendo tantísimo malestar; tanto jóven parado, sin futuro; y tantas y tantas familias afectadas que no alcanzan a dibujar el presente..., el poder de convocatoria de los quincemayistas no consiga resultar visualmente  más resolutivo, más evidente y aplastante.

Las que tampoco me parecen de recibo, y aún menos proporcionales, son las medidas adoptadas por nuestros gobernantes a través del envío de desmedidos contingentes de fuerzas de orden público, así como otras disposiciones: resultaba más que representativo el hecho de encontrarte en pleno centro de Madrid, en el Km Cero de su Puerta del Sol, comprobando como te han anulado, sin previo aviso, la posibilidad de acceder a las Redes Sociales (Facebook) a través de tu smartphone, así como la de poder realizar simples llamadas de teléfono.
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Entonces sientes el control y la manipulación de un modo tan evidente y fuertemente abrazados a las entrañas, los intuyes en consonancia con el respeto que la Administración albergaría para con todo lo relacionado con este movimiento. Un miedo que -así lo entiendo yo- nace de la razón y de la legitimidad que les suponen, y que nada tiene que ver con la imagen de perro-flautas que pretenden que nosotros veamos en ellos.
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Pero lo que me resulta más odioso es el extremo hacia el que llevamos el lado -a priori más sensato- de nuestra bipolaridad... Son esos momentos en los que el pragmatismo cartesiano de los hijos de Sancho se torna intolerante para con la ideación, para con los sueños y las fantasías de la prole de don Quijote; porque hace mucho tiempo, demasiado ya, que estos dos compañeros dejaron de cabalgar juntos: en sus fortuitos encuentros ya no caben los Gigantes, sino siempre molinos.
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Considero excesivo el número de personas a las que escuché, a lo largo de los últimos meses, desaprobar cuando no criticar las acciones de "los indignaos". En algún caso y de un modo en el que pareciera irles la vida en ello: desde su posición más o menos comprensible de burgueses acomodados, hasta la de otros que ya no comprendes tan bien por no serlo tanto, o por imaginar que debieran estar en las primeras filas de tal reivindicación.


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Es como si estos jóvenes molestasen con su lícita reclamación de un destino; como si descolocasen y fuesen capaces de levantar sarpullido a media España: de repente todo el mundo reclama la exclusividad de las urnas como forma de manifestar una protesta... 
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¡Qué poco coincido con sus apreciaciones!... Las urnas nos han regalado un ejecutivo al que probablemente muchos, entre los que me encuentro y por muy buenas razones, no otorguemos la legitimidad que se le habría de suponer: y es que no se puede conquistar un gobierno usando la callada por respuesta, durante la campaña electoral y para con las preguntas que inspiraron los temas de mayor interés; la callada cuando no el engaño, con el agravante magnificador que supone mentir a millones de conciudadanos, condicionando y dirigiendo con medias verdades TODO y LO ÚNICO que nos convierte en demócratas, la capacidad de elegir cada cuatro años a nuestros representantes...



martes, 15 de mayo de 2012

Camiseta para el recuerdo

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En una concentración de indignados, estos días, en la Puerta del Sol de Madrid...:
-. Oye, ¡qué camiseta tan curiosa!...
-. Sí, es que algunos todavía no se han enterado...
-. ¿Te importa que le haga una foto?
-. No, claro, pero no me saques la cara...



sábado, 12 de mayo de 2012

Control y Unión, lo básico

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Diez Multinacionales controlan casi todo lo que consumimos


Como consolidado experto en temas relacionados con nuestra sociedad, que no por la consecución de ningún reputado máster, sino por vivirla -como Usted- por estudiarla, analizarla y soportarla cada minuto de los muchos que configuran todos y cada uno de mis días: de un tiempo a esta parte me estoy inclinando a pensar que la solución a nuestros incrementados males pasaría por asumir el protagonismo de los dos puntos que me dispongo a desarrollar a continuación.
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Son aspectos por los que, sorprendentemente y a pesar de la importancia que les otorga mi consideración, no se hizo ni está haciendo nada, o muy poco; algo que no sé si traducir como un craso error en la base de mi línea de interpretación ó como absoluta desidia de aquellos a los que se les supone la responsabilidad de mejorar nuestro modelo de convivencia.

1.- El primero de ellos sería el CONTROL, algo que nunca hemos cuidado, a tenor de cuanto vimos a lo largo de los últimos años. 
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Una sociedad sin control es un jolgorio que acaba irremediable y económicamente desencajado, conformando un atentado permanente contra los principios de igualdad y solidaridad sobre los que ha de descansar la convivencia: algo lógico puesto que para poder ayudar a nuestros conciudadanos más desafortunados hemos de creer que realmente lo son, más nunca sospechar que se trata de pícaros mentirosos como a veces viene sucediendo, incrementadose este hecho en el contexto de una cierta campaña institucional, de criminalización generalizada.
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Tenemos numerosos ejemplos de nuestro tradicionalmente escaso e inadecuado sentido de la inspección: el dinero negro que ha circulado; las ingentes cantidades de empleos e ingresos no declarados; el "si quiere que le haga factura le tengo que cobrar el IVA"; el fraude fiscal en sus muchas otras formas de presentación; quienes cobraron el paro trabajando; los que percibieron becas sin merecerlas realmente; los falsos EREs; las incapacidades laborales injustificadas; la corrupción política a todos los niveles; la mala gestión de nuestros mal llamados gestores... 
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Nuestro país apenas ejerció ningún control eficaz sobre estas u otras cuestiones relacionadas, limitándose a intensificar la mordida de su apetito sobre los que resultaban más desprotegidos fiscalmente, los de siempre, aquellos que por disponer de una nómina no podían evitarlo ni desviar nada.
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No deja de ser una curiosidad la tendencia que nuestra piel de toro posee para duplicar con su desempleo a la media del de la C.E.E... Incluso en los momentos más álgidos de nuestro impulso especulativo disponíamos de unas cifras de parados que -por abultadas- resultaban poco creíbles.
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Los españoles son escépticos ahora y no les falta razón: muchos de nosotros y casi por principio, ya no atendemos al grito de la llamada de la Caridad al haber sabido de anteriores fraudes relacionados con ella. Basándonos en todo aquello que constituyó nuestra experiencia, no confiamos en las reglas de equidad sobre las que habría de diseñarse el futuro de nuestra convivencia social. 
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Los más recientes acontecimientos NO nos dan nuevas razones para desarticular nuestra cautela: el caso Urdangarín; los falsos EREs andaluces; las dimisiones que los consejeros extremeños han presentado -en masa- esta semana y por notorias cuestiones de incompatibilidad; los excelentes empleos que los familiares de altos cargos del PP han encontrado en los últimos meses; los 10.000 millones de recortes en Sanidad y Educación que finalmente se usarán para sanear a la banca; la consiguiente y brusca bajada del precio de las viviendas que habrá de servir para enriquecer a los de siempre, a costa de volver a articular nuestras posibilidades de crecimiento en torno a una nueva era de especulación con el ladrillo de antes...


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2.- El segundo aspecto sobre el que habríamos de trabajar sería muy importante también, es el referido a nuestra UNIÓN
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"La unión nos hace fuertes, como débiles la desunión"
(Esopo)
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Lo miremos como lo miremos, ahí y sólo en ella radicaría el sustrato de nuestra fuerza. Sin formar equipo no somos ni conseguiremos nunca nada socialmente, más que la posibilidad de incrementar nuestro estatus de víctimas de un sistema que acabará devorándose a sí mismo.
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"Divide et vince"   (Divide y vencerás)
(Julio César)
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Nuestros dirigentes, mucho más hábiles y entrenados en la labor de gobernar que nosotros en la de ser sus súbditos, saben de la importancia de dividirnos para controlar mejor a quienes no conocen o minusvaloran el poder de un arma tan poderosa como la unión.
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En un mundo en el que el protagonismo de la política ha sido desplazado por el poder de las finanzas, los dirigentes no alcanzan a ser mucho más que marionetas en manos de bancos, agencias de calificación y multinacionales de todo pelo. El dinero lo compra y mueve todo, hasta los votos, pasando en su circulación por nuestras manos de consumidores cuya voluntad común habría de situarse, si así lo deseásemos, en la cúspide de esta pirámide.
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Alguna vez alcancé a leer convocatorias para aglutinarnos en torno a nuestro poder de clientes, las más de las veces eran mails surgidos desde la iniciativa particular... Alguno hubo más elaborado por recibir el apoyo que supuso el eco de los foros, como aquél "Stopbanque" de Eric Cantoná, que en su momento recogíamos en este blog. 
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Reconozcámoslo: como consumidores asociados, unidos y dirigidos en una misma y única dirección, aún nos queda todo por hacer. Pero el día que dejemos de hacer piña alrededor de trasnochados políticos que sólo alcanzan a cuidar de sus motivaciones, en el momento que sepamos organizarnos en partidos cuyo nexo de unión NO sean los colores de unos decadentes ideales, sino nuestros intereses y fortaleza como consumidores, como poderoso eslabón de un sistema económico: ese día habremos comenzado a reconquistar nuestras libertades, a recuperar nuestro orgullo y dar brillo a nuestra dignidad.
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Internet y las redes sociales ya suponen los medios, nos corresponde a nosotros volcar el empeño.



miércoles, 9 de mayo de 2012

¿Qué traes, hermano?

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Los que ahora peinamos canas tuvimos la desgracia, o quizá fuese fortuna, de ser una generación de arropados, de sobre-consentidos por unos padres que fueron grandes trabajadores con un pasado de carencias, viviendo épocas de progreso, de un progreso excesivo del que probablemente hoy estemos pagando las consecuencias.

Yo fui un niño mimado hasta el extremo y por el agravante de ser hijo único: la palabra carencia no se habría de inventar para formar parte del que constituiría el esbozo de mi vocabulario... Y por supuesto, esa condición me llevó a ser caprichoso: lo quería todo y enseguida... A tenor de lo que sentencia la expresión castellana: "no se me ponía nada por delante".

Recuerdo que al verme siempre pidiendo, mi abuelo decía que "me había hecho la boca un fraile", apostillando después, en el repetido hábito con el que machaconeaban los abuelos de antaño, que los frailes nunca saludan con un "¿Qué quieres?", sino con un "¿Qué traes, hermano?".

Hace poco presencié un hecho que me me sumió en la ternura de recordar a mi abuelo y esas, las palabras con las que recriminaba mis caprichos: era una apacible mañana de primavera, me encontraba sentado en una terraza de la zona de Puerta de Moros, frente a la que fue casa -hoy museo- en el que supuestamente vivió San Isidro Labrador

Un chiquillo que por su aspecto y acento probablemente fuera rumano, se acercó hasta nosotros para pedirnos la caridad de unas monedas. A continuación fue de mesa en mesa, recorriendo y pasando por todas y cada una de las que constituían las terrazas de la plaza, con una excepción que llamó poderosamente mi atención y que justifica el post que os escribo hoy: esquivó y evitó pasar junto a un grupito de tres sacerdotes sentados, en animada tertulia, en una mesa cercana de la mía.

No conozco los motivos que llevaron al muchacho a actuar de tal guisa, aunque puedo alcanzar a imaginarlos: es probable que al verles pensase algo parecido a un... "¡Con la Iglesia hemos topado!... ¡Quita!, ¡que éstos son profesionales!".



martes, 8 de mayo de 2012

El empollón

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En los últimos años tuve, a través de la mediación de las redes sociales, ocasión de volver a contactar con los que fueron mis compañeros de instituto, que configuran el grupo de antiguos alumnos del Liceo Español de París, en NeuillyEl volver a encontrarnos fue, tal y como podréis imaginar, motivo de grandes alegrías y no pocas algarabías, dando pie a la organización de varios eventos, que justificaron reencuentros, a alguno de los cuales deseo poder asistir en el futuro.
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El tropiezo con el pasado sirvió también para despertar preciosos recuerdos de aquella, la que fue nuestra etapa escolar y que -para nuestra suerte o desgracia- hubimos de vivir allende nuestras fronteras, en el seno de otro país e inmersos en otra cultura, contribuyendo este hecho, y no poco, a nuestra mayor cohesión.

Por tener entonces, pero también ahora, casi un par de años menos que la media y una pubertad que no fue precisamente precoz, ostenté el indiscutible privilegio de ser el más joven de la clase, atesorando todas las papeletas para recibir el apelativo de "el peque" con el que fui conocido desde el primer día. 
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Esa condición de tierno traería consigo una serie de ventajas, como la de comprobar que todos resultaban más tolerantes con mis numerosos defectos y se sorprendían, apreciando en mucho mayor medida mis escasos aciertos, hasta el punto de que, siendo como era un estudiante metódico y aplicado, enseguida alcancé a tener una cierta aureola de empollón, sin llegar a serlo nunca realmente. 

Otra ventaja que derivaba de mi circunstancia de imberbe fue la de resultar adorable y entrañable a los ojos de mis compañeras, tanto como para merecer otro calificativo, el de "bomboncito" con el que algunas me distinguían, al avivar ese lado maternal que no se correspondía precisamente con aquel otro, que entonces me hubiera gustado despertar en ellas.
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Las anécdotas que voy a contar tienen que ver con las características mencionadas en párrafos anteriores, fundamentalmente con la de mi reputación de empollón, aunque si al leerme, en algún momento pude darles la impresión de ser un insufrible arrogante: no deben preocuparse, no se trata de un error, pues confirmo que lo soy.

Caray con el Peque
El primer día de clase el profesor de Biología, Sr. Matutano, quiso empezar ubicándonos por lo que solicitó que le fuésemos dando nuestros datos de filiación, por turnos,  deteniéndonos a comentar los objetivos marcados por nuestra vocación... 
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Al llegar el mío:
-. Me llamo J. A. Sánchez y quiero ser médico.
-. ¡Caray con el "Peque"!.. -Dijo sorprendido por mi juventud, mientras me colgaba el que sería el sambenito de mi apodo para el resto del curso... 
Después quiso someternos a un examen de Química Orgánica: estaba tan empeñado en conocernos que necesitaba chequear la base en la que se apoyaban nuestros conocimientos... 
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Aquella fue, según puedo alcanzar a recordar, la única vez que un profesor nos puso un examen el primer día de clase... Fue como la vida misma, no en vano era el profesor de Biología...


"La experiencia es el maestro más duro que hay,
primero te pone el examen y después te enseña la lección..."
(Anónimo)
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Días después nos trajo los resultados de aquel improvisado test: al entregarme el mío, en el que había alcanzado la puntuación de 9, volvió a exclamar:
-. ¡Caray con el "Peque!"

Historia del Arte
Sexto de Bachiller: era el último día de clase y el profesor Rubio, quien nos enseñaba Historia del Arte, se estaba despidiendo de todos nosotros al igual que lo irían haciendo todos los demás profesores, a lo largo de esa jornada.
-. Señor Sánchez -dijo dirigiéndose a mí- haga el favor de ponerse de pie.
Me levanté un tanto sorprendido, a la par que cauteloso, por no imaginar nada relacionado con lo que ocurrió...
-. Dígame Ud... ¿Recuerda a qué escultor debemos esta estatua?
-. Pues.... la verdad... estooooo... No, ahora mismo no lo recuerdo.
-. ¿Y a qué estilo pertenece este monumento?
-. Ejem... Pues no lo sé.
-. Y por último, cíteme un cuadro de este pintor...
-. ¡... Ahora mismo no se me ocurre ninguno...!
-. Está bien, puede Ud. sentarse nuevamente, Sr. Sánchez... Y permita que le diga que me voy a marchar ciertamente compungido... Porque siendo Ud. el alumno más destacado de la asignatura, y no siendo capaz de responder a ninguna de las tres preguntas que le he planteado, no puedo por menos que pensar en la pobreza del nivel medio del resto de la clase...
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El profesor Rubio falleció hace ahora algunos años... Creo que nunca me perdonaré el haber defraudado, a tal nivel y tan inoportunamente, a tan excelente maestro.


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Un voluntario
Era costumbre del profesor Alarcos, quién tan magistralmente nos enseñaba Filosofía, el comenzar solicitando la ayuda de un voluntario con quien recordar los aspectos tratados en la clase del día anterior... El odioso pelota que os escribe solía esperar a que algún compañero levantase la mano, cosa que no ocurría nunca o casi nunca para, tras un momento de silencio, ofrecerse con tal fin.
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Un día el profesor Alarcos comenzó la clase diciendo:
-. Por favor, ¿un voluntario que no sea el Sr. Sánchez, para recordarnos lo estudiado en la última clase?
(¡Cachis!... ¡con lo bien que lo había preparado yo ese día!)

Ríos poco corrientes
El profesor Ríos nos impartía clases de Física y de Química. Se podía deducir que era académicamente exigente, si nos atenemos a la lectura de los resultados de cualquiera de los exámenes a los que nos sometió:
-. Fulanito?
-. Sí, aquí?!
-. Un uno!... Menganito?
-. Soy yo!
-. Un dos!...
A sus calificaciones les faltaba la equis para acabar pareciéndose del todo a una quiniela.
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Aún así, conseguí salir adelante con sus dos asignaturas, llegando incluso a sorprenderle por mi capacidad para alcanzar habitualmente el sobresaliente en química, no sobrepasando nunca el aprobado -por los pelos- en física. Recuerdo que un día llegó a preguntarme por tales diferencias en mis calificaciones... No supe qué responderle.
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En una ocasión, finalizando un examen de física me levanté para entregarlo. Después, ese típico momento en que te quedas hablando con los compañeros, interesándote por sus respuestas... Cuando volví al pupitre me di cuenta horrorizado de que solo había entregado uno de los dos folios que constituían el examen, habiéndome dejado sobre el pupitre la parte que contenía el 80% de la prueba. 
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Salí corriendo en busca del profesor Ríos, a quien encontré bajando las escaleras del edificio... Tras contarle lo ocurrido me dijo:
-. Lo siento, no puedo aceptar su examen ahora. Debe Ud. entenderlo, porque... ¿quién me asegura que Ud. no ha aprovechado estos minutos para completar alguna respuesta?
Era lógico, aunque escuchar su razón me pareciese terrible, por suponer el suspenso automático de su asignatura...
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Aún así, cuando aparecieron las notas pude ver que había obtenido el mismo resultado que en anteriores convocatorias: el sempiterno aprobado al que parecía estar abonado en física... El profesor Ríos, con un criterio que aplaudo y ante el que me quito el sombrero, restándole importancia al incidente del olvido en el momento de la entrega del examen, había optado por calificar no una prueba, sino mi trayectoria habitual, mi comportamiento, implicación y activa colaboración en el aula...

Vayan desde aquí mis respetos para todos ellos, los que he citado y los que no mencioné, que no por ello fueron menos importantes... Con mi admiración y agradecimiento por la que fue su impecable e inestimable labor.



domingo, 6 de mayo de 2012

Sutiles con la inocencia


El avión acababa de aterrizar en el aeropuerto de Asturias, tras sortear las nubes que acompañaron sus maniobras de aproximación... Era una lluviosa tarde de otoño, hace ahora algunos años.
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Regresaba de una de las múltiples y periódicas reuniones a las que me obligaba mi ocupación de entonces, agotado de haber permanecido escuchando, sentado, durante varios días que entonces se me antojaban interminables.
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Como eterno se hace el silencio en un taxi que ha de conducirte a lo largo de los 53 kilómetros que separan a Oviedo del aeropuerto; demasiados de lo que entonces era una mala carretera y que colocaban a la capital del principado en situación de ser la más alejada, de cuantas en la península disponen de aeropuerto.  

-. ¿Qué? ¿Qué le han parecido los resultados de las últimas elecciones?
Decidí iniciar una conversación sobre un tema que habría de resultar interesante a mi taxista, sí o sí, habida cuenta de que en su vehículo se hacía ostentación de una cierta simbología comunista.
-. ¿Qué se le va a hacer, fíu?... ¡No yé buen momento pa la izquierda, oh!

Por lo que fui deduciendo de nuestra charla, lo que ese hombre sentía por la Izquierda más radical era de una evidencia encarnecida y enraizada en lo pasional, un tipo de convencimiento absolutamente ajeno al habitual alineamiento o simpatía que los más venimos sintiendo hacia una u otra ideología. Por la entrañable historia que compartió conmigo, a lo largo de los últimos kilómetros, acabé entendiendo los condicionantes...

"Era yo un guaje, apenas contaba con 14 o 15 años, cuando desde la aldea bajé con un amigo hasta las fiestas patronales del pueblo. Paseando por entre los puestos de los feriantes encontré una cadena de la que pendía un colgante; aquello me pareció tan guapo que acabé llevándolo todo el día alrededor del cuello... 
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Unas horas después, cuando nos disponíamos a abandonar la fiesta, una pareja de la Guardia Civil nos detuvo preguntándonos: 
- ¿Qué llevas ahí, rapaz?... 

Yo no supe responder, en realidad no sabía qué puñetas era lo que había encontrado. Nos llevaron hasta el cuartelillo y fue tal la paliza que nos propiciaron, que aún no he conseguido olvidarla... 

Más tarde supe que lo que había encontrado era el emblema del Partido Comunista, la hoz y el martillo... ¡Desde entonces y por la injusticia, tengo el corazón más a la izquierda que La Pasionaria!... "

Sirva este recuerdo a modo de parábola, de fábula de la que deseo que, de cara a los próximos y anunciados asentamientos callejeros del movimiento 15-M, aquellos que manejan el joystick que controla las fuerzas de orden público extraigan la oportuna lectura, el aliento que les lleve a apostar por la sutileza que requiere el trato con la justa inocencia.



sábado, 5 de mayo de 2012

Un sindiós

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Desde que los ministros de Rajoy, en especial Montoro y Ana Mato, decidieron explicar didácticamente los porqués de la demolición del Estado, entendemos las cosas mucho mejor. 
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He aquí un resumen, claro como el agua, de sus argumentos: Se pone precio a la sanidad para que continúe siendo gratuita y se expulsa de ella a determinados colectivos para que siga siendo universal. 
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Se liquidan las leyes laborales para salvaguardar los derechos de los trabajadores y se penaliza al jubilado y al enfermo para proteger a los colectivos más vulnerables. 
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En cuanto a la educación, ponemos las tasas universitarias por las nubes para defender la igualdad de oportunidades y estimulamos su privatización para que continúe siendo pública. 


No es todo, ya que al objeto de mantener el orden público amnistiamos a los delincuentes grandes, ofrecemos salidas fiscales a los defraudadores ambiciosos y metemos cuatro años en la cárcel al que rompa una farola. Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir, de modo que mentimos, sí, pero al modo de los novelistas: para que la verdad resplandezca. 
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Dentro de esta lógica implacable, huimos de los periodistas para dar la cara y convocamos ruedas de prensa sin turno de preguntas para responder a todo. Nadie que tenga un poco de buena voluntad pondrá en duda por tanto que hemos autorizado la subida del gas y de la luz a fin de que resulten más baratos y que obedecemos sin rechistar a Merkel para no perder soberanía. 
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A no tardar mucho, quizá dispongamos que los aviones salgan con más retraso para que lleguen puntuales. Convencidos de que el derecho a la información es sagrado en toda democracia que se precie, vamos a tomar RTVE al asalto para mantener la pluralidad informativa. A nadie extrañe que para garantizar la libertad, tengamos que suprimir las libertades.


Juan José Millás - 27 de abril de 2012



viernes, 4 de mayo de 2012

Crisis: opiniones de expertos

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Protestas en la calle de los grandes bancos


"Viendo las noticias no hay mañana que no vea una idea genial: 
un hospital a cerrar, unos interinos que echar, unas carreteras a cobrar...
en un puro ejercicio de sadismo político"
Alfredo Pérez Rubalcaba - mayo 2012


ENTREVISTA A JORGE FABRA (clic para ver vídeo)
Fundador de la Asociación de Economistas Frente a la Crisis
(Programa LA TARDE, de TVE)

"Si lo que tenemos es precisamente una crisis de caída de la demanda efectiva, una disminución del gasto público agudiza la caída de la demanda efectiva que está en las causas, claramente en las causas, en la base de esta crisis... Por tanto, si estamos en un ciclo bajista, en un ciclo de caída de la demanda efectiva... lo estamos viendo: está cayendo el consumo, están cayendo las inversiones... Si el estado reduce también su gasto, reduce también sus inversiones, agudiza la crisis: por eso decimos que en un ciclo bajista el gobierno está haciendo una política procíclica, es decir una política bajista, cuando lo que debería hacer es justamente una política anticíclica, es decir: una política que compensara la caída de la demanda efectiva, aumentando la demanda pública."

"... En esta crisis hay ganadores y perdedores y no estamos ante economistas incompetentes, que estén aconsejando mal a los gobiernos, lo que pasa es que hay, claramente, una utilización de la crisis, la utilización de la crisis como coartada, para cambiar el modelo de convivencia social europeo, es decir, para cambiar el estado del bienestar... Hay que tener en cuenta que el estado de bienestar, que es el estado de convivencia social que surge de la segunda guerra mundial en Europa, y que se convierte en la gran propuesta de Europa al mundo y a los europeos, es un estado distributivo, distribuye rentas, hace transferencia de rentas entre los sectores desfavorecidos y los sectores más favorecidos... Y ese cambio del modelo productivo, del modelo de convivencia social, obviamente produce ganadores y perdedores, y en nuestra opición está produciendo perdedores entre las capas más desfavorecidas y está aumentando las desigualdades sociales en el país... Y, naturalmente, qué mejor coartada que en situación de crisis, con un alto nivel de paro, que intentar destruir o disminuir la influencia de los Sindicatos"...


Pero lo que está Ud. diciendo, es que esta crisis se agrava adrede...
"Estoy diciendo que esta crisis es una crisis incluso deliberada, efectivamente, lo estoy diciendo..."


Esa es una acusación muy grave...
"Efectivamente, es una acusación muy grave. Si al modelo de convivencia social le llamamos estado de bienestar, estamos ante un golpe de estado, un golpe contra el estado de bienestar. Esto es así de claro... Le voy a poner un ejemplo que va Ud. a entender muy bien: el salario o el sueldo, o los ingresos que tenemos cualquiera de nosotros, le podríamos llamar Producto Interior Bruto Personal... Si nosotros pedimos un crédito, lo primero que hace el banco es preguntar: ¿cuales son sus ingresos mensuales o anuales?... Y nosotros les podríamos decir: pues nuestros ingresos son, por ejemplo, de 2.000 euros al mes, o podríamos decir: nuestro Producto Interior Bruto es de 2.000 euros al mes... Pero si nosotros decimos: nuestros ingresos son de 1.000 euros al mes, es decir que nuestro Producto Interior Bruto es de 1.000 euros al mes, es decir menos... Los bancos nos van a dar crédito, pero nos van a dar crédito a un tipo de interés mucho más alto, porque consideraran que somos personas de mayor riesgo, y esto es lo que estamos viendo..."
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"Esta es una cuestión enormemente grave que se debe entender... Como no tenemos una moneda propia y no podemos devaluar, entonces lo que se está proponiendo realmente es algo terrible, que no se explica adecuadamente: es lo que se llama devaluación interna. ¿Qué significa devaluación interna?... Significa que como no podemos devaluar la moneda para aumentar nuestra competitividad, lo que hacemos es bajar las prestaciones sociales, bajar los salarios y... efectivamente, eso aumenta la competitividad, pero aumentando de una forma extraordinaria las desigualdades sociales. Cuando se hace una devaluación de la moneda, baja el valor de la moneda que todos los ciudadanos, todas las instituciones y todas las empresas tienen en el bolsillo. Pero cuando se hace una devaluación interna solo baja el valor de la moneda de los trabajadores."


¿Se podría devaluar el euro?
"Pues efectivamente, acabamos de tener un ejemplo en mi opinión enormemente negativo: el Presidente del Banco Central Europeo ha dicho que va a mantener el tipo de interés en el 1%, cuando tenemos economías que no están en recesion y que tienen el tipo de interés en el 0%: esa es la situación de la Reserva Federal de Estados Unidos, o del Banco de Japón... Mantener el tipo de interés del euro en el 1% implica no una devaluación del euro, sino una reevaluación del euro respecto a otras zonas de igual importancia económica que Europa... Con lo cual no podemos entender las políticas económicas que se hacen, es más, lo que si decimos con toda claridad es que las políticas que están viniendo de las instituciones europeas son politicas que están refutando la realidad, que incumplen el principio político, porque la evidencia empirica las refuta.... No podemos entender más, puesto que son economistas competentes, que detrás de estas políticas hay un proyecto político, el proyecto de cambiar el estado de bienestar, de cambiar los fundamentos de la redistribución de la renta, de las transferencias entre sectores más favorecidos y menos favorecidos, entre unos paises y otros, entre unos sectores productivos y otros. Es una política que, si no se explica por esto, no tiene otra explicación..."


Que soluciones ve Ud. al asunto, porque si vé mala fe...
"No es un problema de mala fe, es un problema de diferentes opciones, y hay opciones que se alinean con los intereses generales, y hay opciones que -en nuestra opinión- se alinean mejor con los intereses de los poderosos."


Propuestas?
"Eurobonos, mutualización del riesgo; Banco Central,... porqué el Banco Central está dando liquidez a los intermediarios financieros y no las está dando directamente a los estados para que su prima de riesgo sea menor? Los diferenciales entre la liquidez que dan a los bancos al 1% y las primas de riesgo que se sitúan en los 400 puntos básicos son beneficios para los intermediarios financieros, en definitiva es dinero público que estamos dando a los bancos sin contrapartida ninguna, y el crédito -sin embargo- sigue sin fluir y por tanto la economía sigue parada"


"No se recorta lo suficiente y las reformas van algo lentas"
Esperanza Aguirre - abril de 2012


jueves, 3 de mayo de 2012

Cenemos, Inés

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UNA CENA
En Jaén, donde resido,
vive don Lope de Sosa,
y diréte, Inés, la cosa,
más brava de él que has oído

Tenía este caballero
un criado portugués...
Pero cenemos, Inés,
si te parece, primero.

La mesa tenemos puesta,
lo que se ha de comer, junto;
las tazas del vino, a punto;
falta comenzar la fiesta.

Comience el vinillo nuevo,
y échole la bendición;
yo tengo por devoción
de santiguar lo que bebo.

Franco fue, Inés, este toque;
pero arrójame la bota,
vale un florín cada gota
de aqueste vinillo aloque. (*)

¿De qué taberna se trajo?
Más ya...de la del castillo;
dieciséis vale el cuartillo; (**)
no tiene vino más bajo.

Por Nuestro Señor, que es mina
la taberna de Alcocer;
grande consuelo es tener
la taberna por vecina.

Si es o no invención moderna,
vive Dios que no lo sé,
pero delicada fue
la invención de la taberna.

Porque allí llego sediento,
pido vino de lo nuevo,
mídenlo, dánmenlo, bebo,
págolo y voyme contento.

Esto, Inés, ello se alaba,
no es menester alaballo;
sólo una falta le hallo:
que con la priesa se acaba.

La ensalada y salpicón (***)
hizo fin: ¿qué viene ahora?
La morcilla, ¡oh, gran señora,
digna de veneración!

¡Qué oronda viene y qué bella!
¡Qué través y enjundia tiene!
Paréceme, Inés, que viene
para que demos con ella.

Pues sús, acógese y entre
que es algo estrecho el camino;
no eches agua, Inés, al vino,
no se escandalice el vientre.

Echa de lo trasañejo,
porque con más gusto, comas;
Dios te guarde, que así tomas,
como sabia, mi consejo.

Más di, ¿no adoras y precias
la morcilla ilustre y rica?
¡Cómo la traidora pica!
Tal debe tener especias,

¡Qué llena está de piñones!
Morcilla de cortesanos,
y asada con esas manos,
echas a cebar lechones.

El corazón me revienta
de placer; no sé de ti
cómo te va. Yo por mí
sospecho que estás contenta.

Alegre estoy, vive Dios;
mas oye un punto sutil,
¿no pusiste allí un candil?
¿Cómo me parecen dos?

Pero son preguntas viles;
ya sé lo que puede ser:
con este negro beber
se acrecientan los candiles.

Provemos lo del pichel  (****)
alto licor celestial;
no es el aloquillo tal,
no tiene que ver con él.

¡Qué suevidad! ¡Qué clareza!
¡Qué rancio gusto y olor!
¡Qué paladar! ¡Qué color!
¡Todo con tanta fineza!

Mas el queso sale a plaza,
la moradilla va entrando,
y ambos vienen, preguntando
por el pichel y la taza.

Prueba el queso, que es extremo,
el de Pinto no le iguala;
pues la aceituna no es mala,
bien puede bogar su remo.

Haz, pues, Inés, lo que sueles,
daca de la bota llena
seis tragos; hecha es la cena,
levántense los manteles.

Ya que, Inés, hemos cenado
tan bien y con tanto gusto,
parece que será justo
volver al cuento pasado.

Pues sabrás, Inés hermana,
que el portugués cayó enfermo...
Las once dan, yo me duermo;
quédese para mañana.
                                                 

BALTASAR DE ALCÁZAR es un poeta epicúreo perteneciente a nuestro Siglo de Oro de las Letras, que nace en Sevilla en el año 1.530. La poesía "Una Cena" es considerada como una de las joyas de nuestra literatura.

El Restaurante "Cenemos Inés", frase que se cita en este poema, se encuentra en el pueblo de Carmarma de Esteruelas, cerca de Alcalá de Henares. Su visita resulta muy recomendable.



(*) Aloque: Dícese del vino tinto claro o del que resulte de la mezcla del tinto y del claro.
(**) Cuartillo: Era una medida de medio litro.
(***) Salpicón: Cualquier cosa hecha pedazos menudos. También se llamaba así a un fiambre de carne picada con pimienta, sal, vinagre y cebolla.
(****) Pichel: Vaso de estaño, alto y redondo, con su tapa engoznada.