miércoles, 9 de noviembre de 2011

Nunca cambiaremos...

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En estos días de campañas y lizas electorales, quisiera dejar mi grano de arena en pro del mantenimiento de una cierta neutralidad, porque los españoles tenemos tendencia a ejercer la hinchada por colores, incluso por aquellos que nada tienen que ver con los estadios.

Como ciudadano que no piensa votar a ninguno de los dos partidos tradicionalmente enfrentados, como tampoco y consecuentemente a ninguno de los candidatos recientemente invitados al debate que acaparó la actualidad de la semana, quiero cultivar la objetividad manifestando que, al contrario de lo que suelen afirmar la mayoría de los sondeos publicados: en esta puntual ocasión Rajoy no superó a Rubalcaba.

Entiendo que el próximo Presidente del Gobierno será Mariano Rajoy, que las aventajadas intenciones de voto que le otorgan las consultas son aplastantes e incuestionables; pero es también cierto que no alcanzan a dotarle, al líder del PP, de la magia de ganar incluso cuando pierde.

Rubalcaba habló mirando a su interlocutor, pero Rajoy leyó evitando las cámaras y depositando más de 400 veces la vista, sobre el conjunto de datos con los que se acompañaba.

El candidato del PSOE degranó un directorio de intenciones, de medidas concretas, pero Rajoy mantuvo su actitud de no hacer concesiones más allá de los imprecisos eslóganes, cadena de perogruyadas con la que sujetar el pasto de la vaca del cuento: "crearemos empleo - por lo que habrá más gente pagando a la Seguridad Social - consecuentemente podrán pagarse más pensiones, etc...". Por no responder, tampoco dió respuesta a las preguntas concretas que le planteó su interlocutor.

El representante popular persistió en su tan reiterada como irreal inclinación a culpabilizar al PSOE de todos los males: de la burbuja inmobiliaria, del paro, de su gestión económica; sin querer ceder ni un ápice ante la evidencia de que esta crisis está enraizada en la historia de nuestros dos últimos decenios, y que son Ayuntamientos o Comunidades Autónomas del PP los que en estos momentos están más endeudados.

En fin, entiendo que "el cambio" al que aluden las vallas publicitarias del PP se producirá en el mismo momento en que Mariano Rajoy ocupe la Moncloa: será entonces cuando rompa su ladino silencio, conoceremos sus intenciones y entenderemos los motivos por los que no las compartió antes.


2 comentarios:

Ana M dijo...

Si me permites añadir otro factor diferencial entre estos dos "mayoristas" de nuestra poca diversidad política según la actual ley electoral, ( yo ya tengo clara una tercera opción... "minorista"), es el efecto "HUMANO", visiblemente más transparente en Rubalcaba que en el opaco, distante y frío Rajoy, lo cual me temo dice mucho sobre éste último y sus intenciones... Saludos y ...a la espera de otro gran post de los tuyos amigo ! :)

J.A.S. dijo...

Muchas gracias por esta excelente puntualización, Ana :)