jueves, 25 de noviembre de 2010

Disfraz en los cromosomas




No sé si alcanzaré a describir la ternura que me produce la contemplación de esta imagen. 

Le vi en unos pasados carnavales de Avilés, apostado bajo unos soportales, disfrutando con el desordenado paso de las carrozas que bajaban la cuesta de Galiana, y no pude reprimir ese automatismo con el que el objetivo de mi cámara le buscó.

Desde ese instante ya supe que, a lo largo de toda la tarde, el de mosquetero sería el premiado de mi consideración. Y es que cuando se cuida los detalles hasta el extremo de tener disfrazados los mismísimos cromosomas...

Que duda cabe, el Carnaval parece enderezar un poco esos renglones en los que la escritura de Dios, a veces, tiende a torcerse... Son fiestas que consiguen armonizar el concierto de la vida al integrar -también- a nuestros instrumentos más desafinados...



1 comentario:

Paloma dijo...

Tienes una sensibilidad especial para tocar nuestro corazón ( el de tus lectores!) De un tiempo para acá leo poco, poquísimo y agradezco poder leer estos relatos , cortos, pero intensos en emociones y sabiduría!