jueves, 30 de septiembre de 2010

Bailar con la fea


Me gustaría comentar algunas cosas respecto de la jornada de éxito o fracaso general (según la fuente) que vivimos ayer -día 29 de septiembre de 2.010- en España. Vaya por delante que son opiniones personales y mi respeto hacia cualquier discrepancia.


Al Gobierno y a los Sindicatos: reflexionen acerca de la posibilidad de inscribirse en algún curso tipo "Aprendiendo a contar, nivel básico", con el fin de ir consolidando unos conocimientos elementales en la materia y de cara a evitar, en próximas convocatorias, las brutales diferencias en las estimaciones de participación que vienen observándose con ocasión de cada huelga, manifestación, meeting, etc... 

En el día de ayer, fecha de la última convocatoria al paro nacional, estas diferencias llegaron a ser , según los medios, hasta del 1000%, ahondando en una más que criticable falta de respeto hacia el ciudadano y su consiguiente desinformación y desorientación.

Se sobreentiende que dicho curso traería además no pocas ventajas. La mayor preparación de nuestros representantes en operaciones de cálculo básico (suma, resta...) se traduciría en una mejor gestión de nuestros recursos y acabaría redundando en un innegable beneficio para todos.


 A los Sindicatos: planteense la legitimidad y vigencia de los piquetes "informativos", cuya utilidad estaría fuera de toda duda en los albores de una sociedad industrial, allá por el siglo XIX, pero cuyo sentido se diluye en la "era de las comunicaciones" en la que estamos inmersos hoy.

Todos pudimos ver. en los diferentes canales de televisión, sus intentos de imponer el seguimiento de la huelga a través de la coacción o la fuerza...

De los representantes sindicales, precisamente de ellos, se espera el mayor de los respetos por los trabajadores, sean cuales fueren sus decisiones y planteamientos. Tal respeto por el individuo ha de prevalecer siempre sobre la favorable bonanza de unos resultados estadísticos.


A nuestro gobierno: el peor de los escenarios para un gobierno socialista es precisamente el que vivimos ayer, el del fracaso de la convocatoria. En mi humilde opinión simboliza el alejamiento del pueblo, por desilusión o por desconfianza, de los planteamientos de la izquierda que, en definitiva y no lo olvidemos: era quien convocaba la huelga.


A todos nosotros: lamentablemente es así, no debemos engañarnos; ayer volvimos a perder una oportunidad de proclamar un "¡BASTA YA!"...
- a un Capital campando a sus anchas por las sendas de la globalización y la especulación.
- a la explotación a través del mileurismo y la inflación injustificada, desmedida y encubierta.
- a un presente sin esperanzas, a un futuro desolador.
- a la progresiva pérdida de derechos cuya conquista supuso décadas de sudor, cuando no de sangre o de lágrimas...
- a la idea de resignarnos a ser unas bestias de carga fiscal.
- al mal uso, con fines partidistas, de nuestros recursos.

Es posible que el desencanto que sentimos para con los vendidos representantes de los trabajadores influyese a la hora de decidirnos a no secundar la huelga: pero ayer debimos acceder a bailar con la fea, porque era y será, lamentablemente, la única del baile que nos hará algún caso.

A partir de hoy, al día siguiente de la huelga/fracaso general: los españolitos volvemos a colocarnos en posición de merecer cuanto nos ocurra.



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