viernes, 6 de agosto de 2010

Anarquía




¿Qué tal si hablamos de Anarquía?. Aquellos que tuvimos la suerte o desgracia de desayunarnos al ritmo de aquel negrito del África tropical; los que de alguna forma temblábamos al pensar que tendríamos que irnos a la cama con los primeros acordes de la familia Telerin y solíamos esbozar -casi siempre sin éxito- algún "joooo, mamá, un poquito más!?"; esos que, en definitiva, aprendimos a vivir en la estructura vertical de una bien jerarquizada dictadura: sentimos, al evocar ese término, cierta urticaria.

A golpes de No-Do, la "sutil" propaganda del régimen se las apañó, y las más de las veces consiguió, que conceptos como: Anarquía, Masonería ó Cultura Hippy se viesen revestidos, a nuestros ojos, de mil y una connotaciones peyorativas. Que podía esperarse de una sociedad en la que los Ideales fueron una marca de cigarrillos de pésima calidad, más que eso: que esos ideales se disipasen tras una cortina de espeso humo con las 3 ó 4 primeras caladas?...

La Anarquía, por el momento, es una hermosa flor para el macetero de nuestra Utopía, tal y como ilustra esta canción de Georges Moustaki -todo un himno, lo más bello que jamás escuché a este respecto-. Otra cosa bien distinta es que sea aplicable, que constituyamos el substrato adecuado...

Tal y como recuerda Moustaki: "...aún nos queda mucho camino para que podamos alcanzar a ver brillar esa estrella nueva...". Serán muchas aún las generaciones que le darán la espalda al Contrato Social de J. J. Rousseau. ¡Lástima!... Durante algunos siglos más, el hombre habrá de seguir siendo un lobo para el hombre* y una enfermedad que padece la piel de la Tierra**.


* Tito Macio Plauto
** F. Nietzsche

DECLARACIÓN

Yo declaro el Estado de Felicidad Permanente
Y el Derecho de cada uno a todos los privilegios
Afirmo que el sufrimiento es un sacrilegio
cuando hay para todos rosas y pan blanco.
Me opongo a la legitimidad de las guerras
a la justicia que mata o a la muerte que castiga
a las conciencias que duermen en el fondo de sus camas
ó la civilización en manos de mercenarios.
Veo morir este siglo envejecido
un mundo diferente renacerá de sus cenizas
pero no basta simplemente con esperarlo
Ya lo esperé demasiado, lo quiero ya!
Que mi mujer sea bella a cada hora del día
sin tener que recurrir a disimularse tras del maquillaje
Y que no se diga que hay que dejar para más tarde
los deseos que de ella tengo, y de hacerle el amor.
Que nuestros hijos sean hombres, que no adultos
y que alcancen a ser lo que quisimos ser antaño
que seamos hermanos, camaradas, cómplices...
en lugar de ser dos generaciones que se insultan.
Que nuestros padres puedan, al fin, emanciparse
y que se tomen el tiempo de acariciar a sus mujeres.
Tras toda una vida de sudores y de lágrimas
tras treguas de guerra que no alcanzaban a proporcionar paz:
Declaro el Estado de Felicidad Permanente
sin que se quede en unas palabras con música
sin esperar a que lleguen los tiempos de El Mesías
sin que sea votado por ningún parlamento.
Aseguro que en lo sucesivo seremos responsables
no rendiremos cuentas a nadie ni a nada,
y transformaremos el azar en destino
solos a bordo, sin dueño, sin dios y sin diablo.
Y si quieres venir, cruza la valla
hay sitio para todos y para cada uno.
Aunque aún nos queda mucho camino por hacer
para poder ver brillar una estrella nueva.
Yo declaro el Estado de Felicidad Permanente...




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